Todas las tiendas de LK Bennett han cerrado sus puertas después de que la marca de moda británica haya sido puesta bajo administración. Fundada en Londres en 1990, la enseña ha visto reducirse progresivamente sus actividades tras la venta de su marca a una empresa afiliada. A pesar de las liquidaciones, el cierre se ha acelerado por una rápida venta de los stocks. Esta salida marca un nuevo golpe duro para el sector minorista en el Reino Unido.