Un hombre intentó anular un fallo de divorcio obtenido por su esposa en 2010, pero su solicitud fue rechazada por la justicia. Aunque afirmó no haber recibido los documentos de divorcio y haber continuado viviendo con su esposa, las pruebas mostraron que ella había obtenido este fallo por crueldad. El juez destacó incoherencias en su comportamiento y le dio a la mujer un plazo para finalizar el divorcio.