La compra de un BMW de lujo para el Primer Ministro suscita debates debido a las preocupaciones sobre el costo de la vida. El gobierno justifica este gasto señalando que está reemplazando un vehículo antiguo y que se trata de un modelo eléctrico, conforme a su política medioambiental. Las críticas persisten, especialmente sobre la pertinencia de tal compra mientras muchos ciudadanos luchan por llegar a fin de mes.