Los efectos crecientes de El Niño perturban las cosechas y los sistemas de abastecimiento de agua en América Latina, amenazando la seguridad alimentaria y la economía regional. Los agricultores, en particular en El Salvador, enfrentan condiciones climáticas impredecibles, lo que provoca pérdidas de cosechas y un aumento de precios. Los gobiernos deben actuar para mitigar los impactos, mientras se multiplican las alertas de sequía y las previsiones de crecimiento económico en descenso.