Tres meses después del asesinato de Jillian Pinder, maestra de primaria, su familia sigue esperando respuestas. Secuestrada en su casa, fue apuñalada y dejada por muerta, pero nadie ha sido arrestado aún. La policía sostiene que la investigación está activa, pero la frustración de la familia crece ante la falta de avances. Ellos continúan luchando por la memoria de su ser querido y exigen justicia.