En el distrito de Sinjar, el pueblo de Faka ilustra la desolación persistente tras la salida del Estado Islámico. Los habitantes que regresan enfrentan desafíos como la falta de agua y empleo
En el distrito de Sinjar, el pueblo de Faka ilustra la desolación persistente tras la salida del Estado Islámico. Los habitantes que regresan enfrentan desafíos como la falta de agua y empleo, lo que dificulta su reubicación. La región, ya afectada por la guerra, ahora sufre los efectos del cambio climático, con temperaturas extremas y una agricultura en declive. La situación plantea preocupaciones sobre el futuro de las comunidades rurales.