El primer ministro canadiense ha anunciado discusiones para fortalecer los lazos con la Unión Europea, marcando un cambio en la política comercial de Ottawa ante las crecientes tensiones con Estados Unidos. Aunque la idea de una adhesión completa se descarta, Canadá contempla una asociación sin precedentes, que incluye intercambios comerciales reforzados y colaboraciones tecnológicas. Ambas partes comparten valores y prioridades comunes, lo que podría transformar su relación.