Las inundaciones devastadoras que han golpeado Nepal y Tíbet han causado la muerte de 362 personas, mientras que más de 1,000 individuos siguen desaparecidos. Las autoridades locales se esfuerzan por gestionar la situación desplegando equipos de rescate y proporcionando ayuda a los damnificados. Las condiciones meteorológicas extremas complican las operaciones de búsqueda y rescate.