Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, continúa impugnando los resultados de las elecciones del 27 de octubre, afirmando sin pruebas que el voto ha sido "robado" por partidos árabes y actores extranjeros. Las alegaciones de fraude de Netanyahu, que ha perdido su mayoría en el parlamento, suscitan tensiones crecientes. La oposición acusa a su gobierno de socavar la democracia y de atacar la legitimidad de las voces árabes, mientras se piden investigaciones sin fundamento.