Frente a un aumento de los ataques repetidos y de las muertes, es crucial no ignorar los síntomas. Los profesionales de la salud insisten en la necesidad de una detección temprana para mejorar las posibilidades de supervivencia. Los pacientes deben estar atentos a las señales de advertencia y consultar rápidamente. Una mayor sensibilización podría marcar la diferencia en la lucha contra esta crisis.