La vida en Niamey ha vuelto a su ritmo normal tras un intento de motín dentro del ejército. Soldados leales a la junta militar han dominado a los insurgentes que intentaron asaltar el palacio presidencial. El ministro de Defensa ha confirmado que los amotinados atacaron instalaciones estratégicas, pero fueron rechazados. Este levantamiento marca la tercera insurrección militar del año, en un contexto de tensiones persistentes.