Italia se enfrenta a una pérdida continua de su población, con una previsión de reducción significativa para 2050. Las parejas sin hijos deberían superar a las que tienen hijos, mientras que la natalidad continúa cayendo. Las condiciones de vida y de empleo influyen en este fenómeno, haciendo que la maternidad sea cada vez más compleja. Los obstáculos económicos y sociales empujan a muchas parejas a renunciar a ampliar su familia.