El presidente ruso afirmó que las pérdidas ucranianas aumentan cada mes, superando a los nuevos reclutas y a los soldados que regresan de los hospitales. Habló de una baja motivación entre las tropas ucranianas y un alto número de deserciones, estimando que cerca de 500 000 soldados habrían huido. Putin también denunció los ataques ucranianos a objetivos civiles en Rusia, justificando así las respuestas militares de Moscú.