Las autoridades de Cuba intensifican sus esfuerzos para contrarrestar el robo de componentes del sistema eléctrico, con más de 460 investigaciones penales abiertas recientemente. Los actos de sabotaje, como el robo de aceite dieléctrico, ahora se consideran delitos graves, sujetos a severas penas. Los cortes prolongados tienen consecuencias en la vida cotidiana de los habitantes, afectando la seguridad alimentaria y el suministro de agua.