Las nuevas directrices, emitidas por sociedades médicas brasileñas, modifican la gestión de los trastornos de la tiroides durante el embarazo. Estipulan que ya no es necesario administrar levotiroxina a las mujeres embarazadas con anticuerpos anti-TPO pero con una función tiroidea normal. Además, se recomienda un seguimiento más estrecho para los casos de niveles elevados de TSH, especialmente al inicio del embarazo, para prevenir complicaciones.