Cuba enfrenta una fuerte disminución de su turismo internacional, con cerca de 420 000 visitantes registrados hasta julio, lo que representa una disminución significativa en comparación con el año anterior. Los canadienses son los más afectados, seguidos por la diáspora cubana y los estadounidenses. Esta crisis se ve agravada por la retirada de cadenas hoteleras y las restricciones económicas impuestas, complicando el acceso a financiamientos y plataformas de reserva.