El gobierno uruguayo propone un enfoque cooperativo para luchar contra el narcotráfico, subrayando los peligros de una guerra abierta entre el Estado y las pandillas. Las autoridades insisten en la importancia del intercambio de información y de la formación policial para adaptarse a la evolución del crimen organizado. Existen vínculos con grupos criminales brasileños, pero los responsables afirman que Uruguay no cuenta con jefes de estas organizaciones en su territorio.