La vacunación en Brasil suscita una intensa controversia, superando los debates sobre las vacunas contra la Covid-19. El gobierno de Lula defiende la vacunación como una herramienta de salud pública, reforzando las campañas frente a un aumento de casos de sarampión. Sin embargo, voces políticas se levantan contra la obligatoriedad de la vacunación, cuestionando el papel del Estado. Esta situación pone de manifiesto tensiones entre la protección colectiva y la elección individual, mientras el país enfrenta desafíos epidemiológicos.