Polinesia se enfrenta a una crisis relacionada con el aumento de los desechos electrónicos, especialmente las baterías de litio. Debido a su peligrosidad, su reciclaje es problemático, y la recolección de dispositivos dañados está suspendida. La DIREN ha lanzado un estudio para explorar soluciones de reciclaje, mientras que un proyecto de tratamiento de baterías está bloqueado por la oposición popular. La sensibilización de los ciudadanos es esencial para evitar los riesgos de incendio.