A partir del 1 de septiembre, el gobierno impone límites a la duración de las bajas por enfermedad. Las primeras prescripciones estarán limitadas a 31 días, mientras que las prórrogas podrán alcanzar 62 días. Esta medida tiene como objetivo luchar contra los abusos y fomentar un seguimiento médico adecuado. Las bajas en curso no se verán afectadas por estas nuevas reglas, que se inscriben en un contexto de aumento de las bajas laborales.