Cada día, numerosos animales son atropellados en las carreteras, víctimas de comportamientos irresponsables. Si algunos accidentes son inevitables, otros son causados por conductores que eligen deliberadamente acelerar para golpear a los animales. Este fenómeno de banalización de la violencia vial plantea cuestiones éticas y llama a una toma de conciencia colectiva.
La crueldad vial: atropellar animales por placer, un acto inaceptable
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