Los consumidores en Kingston están sufriendo las consecuencias del aumento de los precios de los alimentos, lo que les obliga a reducir sus compras. La situación se ve agravada por una sequía persistente que impacta la producción agrícola. Productos como los pimientos, la lechuga y los tomates están viendo cómo sus precios se disparan. Los clientes, como Kevin Thompson, adaptan sus gastos comprando menos para hacer frente a esta inflación alimentaria.