Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, anunció que dejaría su puesto en febrero, nueve meses antes de que finalice su mandato. Su salida precipitada abre la puerta a una carrera por la sucesión en un contexto económico difícil para la zona euro. Lagarde expresó su orgullo por haber servido a la institución y mencionó su deseo de involucrarse más en política. El proceso de nombramiento de su sucesor comienza de inmediato.