Las escuelas de La Guaira, afectadas por devastadores sismos, han reabierto sus puertas, pero siguen estando en gran parte vacías. Muchos padres prefieren mantener a sus hijos en casa, temiendo nuevas réplicas. Las infraestructuras escolares han sufrido daños importantes, y algunas clases se llevan a cabo bajo tiendas de campaña. Los docentes se centran en el bienestar emocional de los alumnos, aún marcados por el trauma de los eventos recientes.