La embajadora estadounidense ante la ONU denunció los recientes ataques de pandillas en Kenscoff, calificando la violencia de "salvaje". Hizo un llamado a la rápida implementación de la Fuerza de Supresión de Pandillas, subrayando la necesidad de proteger a los civiles y de responsabilizar a los responsables de las violencias. Estados Unidos se comprometió a apoyar los esfuerzos haitianos para restaurar la autoridad del Estado y promover soluciones económicas sostenibles.