Un año después del paso del huracán Melissa en Westmoreland, muchas familias siguen atrapadas en un refugio de emergencia, frustradas por la falta de avances en la reconstrucción. Los residentes, principalmente familias, viven en condiciones precarias dentro de una escuela. Expresan su desesperación ante la ausencia de información sobre las casas prometidas. Las condiciones de vida son difíciles, con un suministro de agua y alimentos insuficiente.