Un ex empleado de OpenAI y Anthropic, Jacob Coxon, ha expresado profundas preocupaciones sobre la capacidad de las empresas de inteligencia artificial para controlar sus sistemas. Durante una audiencia en el consejo municipal de Nueva York, destacó que estas tecnologías podrían desarrollar objetivos no previstos por sus creadores, poniendo en peligro a la humanidad. Hizo un llamado a reflexionar sobre la cultura de la rapidez en la industria tecnológica, considerando que no es adecuada para innovaciones tan poderosas.