Ante una sequía persistente, el gobierno anuncia la extensión de las prohibiciones de uso de agua en varias parroquias, especialmente en Clarendon y Manchester. Actualmente, algunas zonas ya están sometidas a restricciones, prohibiendo usos no esenciales como el riego o el lavado de vehículos. Las previsiones meteorológicas indican que la sequía continuará, lo que incita a una mayor sensibilización sobre la conservación del agua.