Las pandillas armadas de Haití se trasladan de Puerto Príncipe a las zonas rurales, adoptando métodos como los secuestros y los bloqueos de carreteras. Un informe destaca que esta evolución no se limita a una simple extensión de las actividades urbanas. Los grupos armados, utilizando unidades móviles, perturban la vida cotidiana de las comunidades rurales. La seguridad en estas zonas se ve comprometida, lo que requiere respuestas adecuadas para proteger a los agricultores y restaurar las economías locales.