Tres de las diez unidades temporales ubicadas en la central de San Juan ya no funcionan, agravando la situación energética de la región. Esta constatación genera preocupaciones sobre el mantenimiento y la gestión de las infraestructuras. Las consecuencias de esta falla podrían tener un impacto significativo en el suministro de electricidad y la satisfacción de las necesidades locales.