El Negociado de Energía tomó su decisión poco después de la llegada prevista del petrolero Amur River a la bahía de San Juan. Este barco debía suministrar gas natural a las centrales eléctricas de la AEE. Esta situación plantea preocupaciones sobre la gestión de los recursos energéticos y la seguridad del suministro en la región. Las tensiones entre las autoridades y la empresa se intensifican.