Las repercusiones de un verano marcado por un déficit pluviométrico, intensificado por un fenómeno de El Niño, han tenido un impacto significativo en el suministro de agua potable en Puerto Rico. Los niveles de la embalse La Plata se acercan a los umbrales de control, generando preocupaciones sobre la gestión de este recurso esencial para la población.