Los conductores de autobuses de la Zona Franca de San Isidro ponen en peligro la vida de los automovilistas y peatones al realizar maniobras arriesgadas en la carretera. Invaden las islas centrales, destruyen la vegetación y provocan largos embotellamientos. Los residentes expresan su frustración ante esta situación, pidiendo a las autoridades que intervengan para restablecer el orden y garantizar la seguridad en esta vía crucial.