Una familia ha comenzado trabajos de relleno en un terreno cercano al río Ozama en Sabana Perdida, generando la preocupación de los residentes y las autoridades. A pesar de las leyes que prohíben cualquier construcción a menos de 30 metros de los ríos, los trabajos han continuado durante más de diez años. Las autoridades ambientales tienen dificultades para intervenir, careciendo de personal para supervisar la situación. Se están llevando a cabo acciones para detener esta actividad ilegal.