El 2 de noviembre, un usuario probó el servicio Uber Black en Santo Domingo, esperando una experiencia de transporte de alta gama para sus hijos. A pesar de una tarifa superior, el vehículo asignado, un Hyundai Sonata, no correspondía a la imagen de lujo prometida. Además, el conductor, distraído por llamadas telefónicas, no ofreció la atención esperada. Esta experiencia plantea preguntas sobre la clasificación de los vehículos y la calidad del servicio ofrecido por Uber en la República Dominicana.