Activistas de derechos humanos piden una investigación sobre la situación de un joven dominicano, Juan Carlos Ávila, que se unió a las fuerzas armadas rusas después de haber sido atraído por falsas promesas de empleo. Su familia, inicialmente ignorante de las verdaderas intenciones de su viaje, se preocupa por su suerte. Las autoridades son solicitadas para determinar si otros ciudadanos podrían ser víctimas de este tipo de reclutamiento, mientras surgen casos similares en América Latina.