El Caribe enfrenta una crisis de sequía que se intensifica, exacerbada por el fenómeno de El Niño. A diferencia de los huracanes, la sequía llega discretamente, impactando los recursos hídricos y la seguridad alimentaria. Iniciativas locales, como la instalación de reservorios de agua para las agricultoras, intentan hacer frente a estos desafíos. La necesidad de una preparación adecuada para esta nueva realidad climática se vuelve crucial para asegurar la resiliencia de las comunidades.