Un proyecto de desarrollo en 124 acres de tierra pública en Exuma se convierte en un fiasco. Bob Coughlin, que había prometido construir un resort ecológico, habría decidido finalmente construir una residencia privada para él mismo. Este cambio de rumbo ha llevado al despido de 53 trabajadores, justo antes de las elecciones. Las acusaciones de favoritismo y desprecio hacia los bahameños se intensifican, planteando preguntas sobre la transparencia de los proyectos extranjeros.