Ante un alarmante aumento de la criminalidad en las Bahamas, los ciudadanos expresan su desesperación ante la violencia y las agresiones sexuales. Los homicidios y las agresiones se han convertido en realidades frecuentes, suscitando reacciones por parte de los políticos y expertos en salud mental. El autor hace un llamado a una reevaluación de las leyes y a consecuencias más estrictas para los delitos, al tiempo que sugiere una consulta entre las partes interesadas para elaborar un plan de acción efectivo.