Una creciente presión se ejerce para destituir a Michael Pintard de la dirección del FNM. Miembros influyentes del partido, incluido un asesor legal senior, retiran su apoyo, alimentando rumores de una posible salida forzada de Pintard. Este último, criticado por su falta de apoyo a los candidatos perdedores, enfrenta llamados a una convención para justificar su posición. Las tensiones internas se intensifican, con voces que exigen un nuevo líder capaz de enderezar la situación.