El 24 de agosto, el ejército estadounidense llevó a cabo una operación contra un barco sospechoso de tráfico de drogas en el Pacífico oriental, matando a dos personas a bordo. Según el Comando Sur de Estados Unidos, esta intervención tenía como objetivo a un buque identificado como participante activo en actividades ilícitas. Este ataque marca la primera acción pública en casi dos meses en una campaña que suscita interrogantes sobre su legitimidad y las pruebas utilizadas.