Los recientes casos de agresiones sexuales cometidas por mujeres en las Bahamas ponen de relieve una laguna en los marcos jurídicos e institucionales. Aunque la mayoría de las violencias sexuales son perpetradas por hombres, es crucial no minimizar ni ignorar los actos de violencia femeninos. Las víctimas deben beneficiarse de una protección igual, independientemente del sexo del agresor. Una modernización de las definiciones penales y de los protocolos de denuncia es esencial para garantizar justicia y transparencia.