Desde hace varios meses, la cuestión del uso del hijab en Irán suscita tensiones crecientes. Mientras que las mujeres continúan desafiando las reglas impuestas, las autoridades dudan en intensificar su represión. Se han reportado cierres de cafés por el incumplimiento de los códigos de vestimenta, pero muchas jóvenes muestran su desobediencia, especialmente grabándose sin velo en scooters. Las críticas se intensifican ante lo que se percibe como una prioridad inapropiada en un contexto de crisis económica.