Una nueva tecnología, desarrollada por Banyu Carbon, está en fase de prueba en Australia Occidental. Proveniente de investigaciones sobre la acidificación de los océanos, utiliza moléculas sensibles a la luz para extraer el CO2 del aire. Este proceso, alimentado por energía solar, busca ofrecer una alternativa a los métodos tradicionales de reducción de emisiones de carbono. Aunque prometedora, esta tecnología aún está en sus inicios y debe demostrar su eficacia a gran escala.