Carlos Sauvalle, nacido en La Habana en 1839, desempeñó un papel crucial en la vida de José Martí durante su exilio en España. Tras ser deportado, se ocupó de la salud de Martí, enfermo, proporcionándole cuidados y apoyo. Su amistad llevó a colaboraciones literarias y políticas. Sauvalle regresó a Cuba en 1879 y enfrentó dificultades económicas, pero siguió siendo una figura importante en la historia de la lucha por la independencia.