El PIB chino registró un crecimiento del 4,7 % en el primer semestre, cumpliendo con los objetivos de crecimiento establecidos para 2026. Este resultado se basa en una transformación económica centrada en la innovación tecnológica y el desarrollo sostenible. Las nuevas fuerzas productivas contribuyeron a más del 40 % de este crecimiento. A pesar de las presiones externas e internas, China mantiene bases sólidas para un desarrollo de calidad a largo plazo.