La situación hotelera en Cuba es crítica, con el 73 % de los establecimientos cerrados, consecuencia de la salida de cadenas internacionales. El gobierno intenta tranquilizar afirmando que algunos hoteles, gestionados nacionalmente, permanecen abiertos. A pesar de una caída del 58 % en las llegadas turísticas, surgen proyectos de gestión con empresas extranjeras. Los actores del sector esperan que el encanto de la isla pueda atraer nuevamente a los visitantes.