Parlamentarios peruanos, entre ellos Rossana Alayza y Mirtha Vásquez, expresan su incomprensión ante la permanencia en el cargo del jefe de la policía, Arriola. Denuncian una gestión ineficaz y critican al Primer Ministro por su inacción. Los llamados a su destitución se multiplican, incluso por parte del Ministro de Trabajo. Revelaciones sugieren que las personas arrestadas en un caso de secuestro no son los verdaderos culpables.