Un estudio reciente destaca el impacto de las grasas en la salud de los hombres con cáncer de próstata no metastásico. Los investigadores recomiendan reemplazar las grasas saturadas de origen animal por grasas insaturadas, como las presentes en el aceite de oliva, las nueces y el aguacate. Este cambio dietético podría reducir el riesgo de mortalidad y mejorar la salud cardiovascular de los pacientes a largo plazo.