La Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado brasileño ha aprobado una propuesta para reducir la duración máxima de la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas, garantizando dos días de descanso remunerado. Esta modificación aún debe ser votada en el pleno, donde necesita el apoyo de tres quintos de los senadores. Los opositores temen un aumento de los costos para las empresas y un impacto negativo en el empleo.